9/06/09

El andén

Caminando entre unas viejas vías del ferrocarril fuera de la ciudad, encontré unos clavos desperdigados entre la hierba crecida e incipientes flores silvestres donde el asfalto aún no había logrado invadir ese espacio, medían casi veinte centímetros de largo, algunos estaban doblados pero todos tenían el óxido acumulado por el largo tiempo que ciertamente trancurrió, más adelante, ví lo que pudo haber sido un antiguo andén también corroído por los años, era evidente el abandono e intenté imaginar a la gente que en otros tiempos esperaba el tren para abordarlo. No muy lejos, había un asentamiento de pequeñas casas que carecían de servicios urbanos, las personas de ahí que parecían ajenas a esta zona, transitaban en las calles sin pavimentar, mientras varios niños jugaban futbol en lo que parecia un terreno baldío, yo los observaba pero apenas podía escucharlos, en contraste, en el viejo andén no había señal de visitas recientes, salvo yo.
Era como un cementerio abandonado, donde las personas dejaron de sepultar a sus muertos o habían emigrado hacia otro lugar, no había árboles, tampoco escuché trinos, un día soleado, sin viento, el lugar ya no tenía a quién esperar, aunque no lo imaginé como algo muerto, las vías parecían resignadas a sólo dejar pasar el tiempo, pasivas, se diría que hasta indiferentes, la poca vegetación que pudo crecer todavía dejó ver los restos de durmientes que soportaron el sol y las lluvias, en ciertos puntos se destacaban los rieles pero se perdían entre la hierba y el asfalto.
Estuve un rato intentando sentir algún indicio de esa vida anterior, cuando el ferrocarril todavía activo, recogía a los pasajeros o los dejaba en esa estación inmóvil, pero todos se habían ido, poco después me retiré de allí.

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2/06/09

Entrevistando a alguien que intenta escribir

Muchos hemos soñado con ser celebridades en alguna actividad, imaginando que salimos en las publicaciones y los medios, tambien nos hacemos ilusiones que un periodista de renombre nos haga una entrevista, pero sería mucho esperar a que lleguen los días de fama -si es que llegan- así que un reportero imaginario obtuvo la exclusiva de mis respuestas:

¿Qué te hace escribir?
Me llama la atención, como a algunos les gustaría aprender a tocar un instrumento, a mí me pasa con la escritura.

¿Escribes a menudo?
Apenas he tenido tiempo de hacerlo, además no soy tan prolífico, me falta mucha práctica.

¿Por qué escribes?
Lo más lógico es decir que lo hago para que me lean, pero la vanidad tiene mucho que ver con eso, yo observo a la gente que se dedica a ello y me gusta el estatus que reflejan, todo el mundo quiere ser como James Bond o estrellas de rock, de la misma forma yo quiero ser un Bukowski o Luis Spota.

¿Qué escribes?
Trato de adaptar algunas anécdotas a manera de cuentos cortos, también practico algunos sonetos como ejercicio, esto último me lo aconsejó un amigo escritor que me ha ayudado mucho, es algo laborioso pero útil.

¿Cuando escribes, en qué estado de ánimo te encuentras?
Sólo puedo escribir si no hay mucho ruido, me distraigo con facilidad, generalmente lo hago en la noche, incluso hasta la madrugada como lo estoy haciendo ahora.

¿Al redactar, empiezas enseguida o lo planeas?
Escribo inmediatamente, si pienso mucho termino por no hacerlo, lo elaboro conforme estoy escribiendo, más adelante hago los borradores y despues corrijo, aunque nunca quedo del todo satisfecho.

¿Qué equipo utilizas?
La computadora por supuesto, el cuaderno ya no lo utilizo porque si escribo una cuartilla en él, al pasarlo a la pantalla sólo tengo unas líneas, utilizo tres diccionarios: uno de sinónimos, otro de ideas afines y uno de rimas cuando practico sonetos, este último lo encontré en la red y pude descargarlo.

¿Consultas diccionarios, repasas textos?
Es indispensable hacerlo para poder estructurar mis ideas porque me cuesta trabajo, cualquiera que me escuche opinar, se dará cuenta que muchas veces no encuentro las palabras adecuadas, por lo mismo al escribir, debo consultar lo que tengo a la mano.

¿Te sientes satisfecho con lo que escribes?
Bueno, están muy lejos de ser unas joyas literarias, pero el hecho de ser mis textos me levanta el ánimo, para mí es un paso muy grande.

¿De qué manera crees que podrías mejorar tus escritos?
Practicando mucho obviamente, consultando a los que lo hacen profesionalmente, seguir leyendo, preguntar y favorecer la mayoría de mis actividades para poder avanzar, por eso estudio comunicación.

¿Cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles?
En mis puntos fuertes afortunadamente no tengo o casi no tengo faltas de ortografía y me gusta leer, también procuro ser legible, mis puntos débiles es que desde mi perspectiva aún no puedo darme cuenta cabalmente de mis fallas y cualquiera que tenga más práctica que yo, tendría que decírmelo, por último, y eso es muy grave para mí, tiendo a ser muy solemne en lo que escribo restándole frescura y dinamismo, admiro a los que utilizan el sentido del humor y la ironía con mucho ingenio, aunque no creo aprender a manejarlo, no soy tan espontáneo.

¿De qué manera crees que podrás mejorar tus textos?
Algunas cosas las publico en un blog o intento colaborar en donde me den algún espacio, los comentarios en general son muy útiles.

¿Cómo te gustaría escribir?
No tengo algún estilo todavía, me falta mucha práctica, lo que si tengo claro es que quiero ser preciso y lograr mejores escritos, incluso ser respetado por ello.

¿Qué dicen los lectores de lo que escribes?
Algunos pocos me dicen que está bien, así nada más, sin muchos aspavientos, otros ni siquiera me comentan, es mala señal, todavía me falta mucho para poder conmoverlos o sacudirlos, sin embargo, personas que respeto y admiro, me han hecho comentarios favorables, eso es halagador.

¿Qué importancia tiene la corrección gramática del texto?
Es esencial porque ayuda a decir exactamente lo que quiero contar y además pueda atrapar al lector, Dickens, Benedetti y Saramago lo han tenido claro siempre.

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21/01/09

Imsomnio

“Sí, lo recuerdo muy bien, era el año 1942 cuando nos encontrábamos en un portaviones en el pacífico sur…” Eso alcanzó a ver y escuchar antes de cambiarle a otro canal con desgano, desde hace rato se levantó tratando de aliviar el tedio de una larga vigilia y la televisión no le ha servido mucho para recuperar el sueño o por lo menos, sentir que el tiempo transcurra más rápido, no quiere mirar el reloj de nuevo, seguramente es poca la diferencia respecto a la última vez que consultó la hora, se asoma a la ventana, pero la vista de las azoteas y los tendederos vacíos no son un espectáculo relajante, hace mucho que el desinterés es una constante en su vida, ya no sabe cuándo fue la última vez que algo le apasionó, hasta su última relación le trajo más disgustos que placer, se dirige a la cocina para prepararse algo, en realidad no tiene sed o hambre, sólo quiere entretenerse para matar el tiempo mientras busca en el refrigerador cualquier cosa pero nada se le antoja, opta por servirse un vaso de leche y se sienta en el comedor mientras escucha el murmullo de la televisión que sigue encendida, ¿cuánto tiempo tiene haciendo lo mismo en su empleo? ¿diez ? ¿doce años? no hay mucho avance desde entonces, la rutina de siempre, del sueldo mejor ni hablar, el patrón insiste en indicarle cómo debe hacer su labor, por supuesto, que quede bien claro quién manda. Él no quiere pensar en el trabajo ahora, de por sí la noche es muy pesada para todavía anticipar la monotonía de las horas siguientes, intenta evocar algo agradable, ¿pero qué? Muchos años atrás solía pasear en aquél parque con un pequeño lago, su santuario, se pasaba las tardes disfrutando del viento, observaba el cielo mientras se acercaba la hora de oscurecer y despues regresaba caminando a su casa deseando ser parte del aire para quedar flotando indefinidamente. Un ruido lo hace voltear hacia la ventana, no alcanza a ver nada, debió ser algún gato buscando entre la basura, esta vez mira el reloj, se sorprende al notar que la noche ha avanzado, es increíble lo que puede hacer un buen recuerdo, quizá deba intentar dormir, de todos modos, ya es menos lo que falta para que suene el despertador, apaga el televisor y se acuesta, despues de un rato por fín logra conciliar el sueño, ahora está soñando con el viento, el atardecer y el lago, parece contento y tranquilo pero al despertar tal vez no lo recuerde.

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15/01/09

Sólo por escribir algo

Divagar o reflexionar la importancia de la forma o el contenido merece un tratado muy extenso, por formación, soy muy ortodoxo con la gramática y ver algún error ortográfico grave me provoca escozor sobre todo en algunas personas como profesionistas, universitarios y hasta funcionarios, sin embargo, uno de los escritores que más me gusta por su sensibilidad aunque polémico, es Charles Bukowski, él era autodidacta que incluso redactaba con errores de puntuación, pero aún así, sus poemas son muy apreciados por la capacidad de mover nuestras emociones. Según un post que leí, Oscar Wilde dijo alguna vez que al concluir algo, se pasó toda la mañana revisándolo para perfeccionar lo escrito y terminó quitándole una coma solamente, pero al llegar la noche, volvió a colocarla, George Orwell escribió que lo importante es tener los recursos suficientes en cuanto a palabras y sintaxis para poder reflejar lo que pensamos, es tanto lo que hay en la mente y no saber decirlo, limita nuestro entorno o nos encarcela, por el contrario, Williams Burroughs sostenía que el lenguaje sólo permite llegar a donde sus propias combinaciones y secuencias permite, dejando más allá el territorio real de la mente humana. Podemos ver que son puntos de vista opuestos, quizá esa discusión no se acabe pero todas las opiniones tienen argumentos firmes, ¿a quién seguir o creer? eso es lo de menos, lo importante es que poseemos una gran capacidad de comunicación y en mi opinión, eso realmente puede llevarnos a donde querramos ir, claro que con voluntad.
Por último, dejo un pequeño texto de Aristóteles que complementa lo anterior en pocas palabras:
"El pensamiento supera ampliamente el lenguaje, pues una de las mayores bellezas de un discurso reside en su plenitud de sentido y en su capacidad de dar a la mente la ocasión de elaborar un pensamiento más extenso que su expresión".

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14/11/08

El último en la línea

Propósitos postergados, distantes espectativas y pausas prolongadas en esta cadena de sucesiones que forman parte de la vida, qué importa cuán rezagado se puede estar en la fila por circunstancias y decisiones equivocadas.
Permanecer en la línea es aguardar, no quitar el dedo del renglón, poder continuar, obstinarse e insistir.
Seguir la línea es escribir una letra detrás de otra, articular ideas, trazar un camino a veces al margen de lo convencional.
Mantenerse en la línea es tener la certeza de los deseos, de las propias convicciones, incluso equivocarse al bordear la senda, extraviarse, encontrar el rumbo y reanudar la marcha.
Ser el último en la línea es poner punto final y concluir.

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28/07/08

La muñeca

A pesar de la hora que en el reloj marcaba las tres cuarenta de la madrugada, la temperatura era agradable camino a mi casa. En aquéllos días solía trabajar en un bar por las noches, y éste no se encontraba a una distancia muy larga de donde entonces vivía, pero aquélla noche era especial, no tenía prisa por llegar a desvanecerme sobre mi viejo colchón. Caminé despacio y despreocupado, me sentía libre. Y aunque no estaba muy agotado, mi andar reflejaba el cansancio con el que a cuestas me había maldecido la vida, y del cual sabía que de ningún modo descansaría al llegar.El silencio me serenaba, y el poco viento que soplaba, más bien me mantenía despejada la mente. Levanté la vista y miré que una nube ocultaba la luna. Al momento escuché el siempre escalofriante aullido de alguna ambulancia pasar a lo lejos, haciendo a mi mente volar de inmediato imaginando escenas de sangre y de muerte.Pero no pasó mucho tiempo para que de nuevo sólo se oyera lo hueco de mis pasos sobre lo frío del asfalto. El silencio era como una sombra cómplice que me hacía pensar en lo increíble que era vagar por esta gran ciudad ajetreada y ruidosa, teniendo el privilegio de disfrutar ese pequeño oasis de tranquilidad mientras recorría las calles dormidas.Iba caminando a mitad de la calle, dándome el lujo de pisar como peatón un camino reservado para los autos, pues los pocos que alcanzaba a escuchar de vez en vez, circulaban desvelando las avenidas principales. Me reí estúpidamente al sentir que profanaba un espacio que no era mío, que pisaba en donde nadie pisa porque no tiene con qué. Aún me faltaban unas cuadras por recorrer a lo largo de una calzada. A mi derecha podía ver y palpar el muro que rodeaba un campo deportivo, tan largo que su única entrada estaba todavía unos metros más adelante. Del otro lado observaba la quietud de las casas con las luces apagadas. No había ni una sola ventana iluminada por el insomnio de algún habitante, y la calle estaba más bien oscura porque algunos postes del alumbrado público tenían los focos fundidos, y aunque la noche era cálida, todavía esa nube escondía a la luna.De repente pasó algo que estaba fuera de toda lógica: junto al acceso del campo deportivo, sorpresivamente, una pequeña figura salió de la oscuridad dirigiéndose rápidamente hacia mí. Entorné los ojos para asegurarme de que no estaba quedándome dormido, pero lo que pude ver me habría despertado de golpe si así hubiera sido.El movimiento de esa figura me hizo observarla a detalle, y sentí tanto miedo, que las piernas detuvieron su paso y se aferraron a la tierra, como si temieran levitar en cualquier momento: una muñeca pequeña parecía sonreírme, mientras sus burlones ojillos destellaron con la poca luz que alcanzaba a llegar.No había nadie más en la calle, yo estaba solo. La muñeca avanzaba sin detener su paso hacia mi persona, haciendo brillar sus vidriosos ojos claros y sonriéndome directamente. Sentí cómo la sangre se congeló en mi cuerpo, aunque al mismo tiempo mi razón me decía que aquello era una vil locura. Sin embargo mis ojos no podían dejar de ver cómo la muñeca se acercaba con su paso corto y saltarín, sin que yo pudiera ordenarle a mis pies que retrocedieran, pues estaban petrificados.Ese pequeño lapso de sorpresa y terror me duró sólo unos segundos, pues de repente la luna salió detrás de la nube y me dí cuenta de que la mente me había jugado una broma con una ilusión óptica: lo que me había parecido una muñeca, era en realidad un perro que llevaba en el hocico una bolsa de basura. Los ojos del animal habían brillado en la oscuridad y la bolsa parecía ser el vestido de una muñeca. Mi mente había imaginado el resto, y el animal pasó junto a mí sin importarle en lo más mínimo lo desaforado de mis latidos. ¡Podría jurar que el mal nacido pudo escucharlos!Me senté por un rato en la acera, no estaba seguro si quería reír o gritar, pero me sentí un poco más relajado. Quizá por la repentina y breve tensión, finalmente llegué a mi casa, arrinconé mi guitarra en el lugar de siempre y encendí la pequeña lámpara antes de acostarme. Repasaba el curioso episodio en la mente y no podía sino reírme de mí mismo por mi tonto miedo. Comencé a descalzarme las botas, desatándolas poco a poco armado de infinita paciencia. Noté que mi pecho aún seguía agitado y traté de serenarme. Dejé al lado del colchón mis llaves y el poco dinero que traía en los bolsillos. Acto seguido me desaté el cabello y me recosté por fin rendido en los aún mullidos resortes de mi viejo lecho.Me quedé mirando al techo. Un viento helado entró por la ventana y sentí que besaba mis brazos desnudos… era extraño. La noche no había sido fría en lo absoluto, pero al parecer la lluvia me había aguardado una vez más, y mojaría las calles ahora que ya reposaba tranquilo en mi cuarto. Agradecí esa coincidencia y me levanté a cerrar el vidrio y las cortinas que colaban esa humedad hasta mi sosegado refugio, notando con extrañeza que el cielo estaba tan despejado o más que cuando yo estaba afuera. Ninguna nube amenazaba tormenta, y la luna parecía mirarme solamente a mí. Miré a ambos lados de la calle y no escuché más que el murmullo del viento.De pronto un rasguño débil se escuchó detrás de mi puerta. Traté de no sobresaltarme, pero el ruido me alteró de nuevo los nervios. Recorrí inútilmente todo mi cuarto con la mirada. Sabía que el ruido había venido del exterior, pero el lúgubre juego de sombras que la débil luz de la lámpara creaba, me llenaron de terror.Nuevamente escuché el rasguño, ésta vez acompañado de un suave aullido como de perro herido. ¿Podría ser aquello cierto? ¿Me habría seguido el perro al darse cuenta de que me sentía tan solo? ¿Cómo puede un simple bicho callejero tener el olfato tal para presentir el miedo y la tristeza en alguien?La sola idea de hallar un amigo me hizo calmarme un poco: si lo pensaba mejor, él no había tenido la culpa. Mi mente apesadumbrada me hizo imaginar espantos sin que el desafortunado perro tuviera modo de adivinar el alcance del cerebro humano. Pero el ruido ya había cesado… seguramente se habría cansado de no obtener respuesta y se habría marchado a buscar otro dueño.Me disponía a volver a acostarme cuando un aullido nuevo se volvió a escuchar tras la puerta. No me habría alarmado tanto a no ser porque aunque débil, éste sonó lastimero. ¡Quién mejor que yo conocía esa combinación de hambre y frío! ¡Cómo no querer condolerme ante un inocente ser que ante mí se ofrecía como amigo verdadero!El aullido ahogado del perro se dejó de oír de pronto. Con sigilo tomé la perilla y la giré muy lentamente. Al abrir un discreto charco de sangre dejaba el rastro de un pequeño cuerpo arrastrado hacia la derecha. En esa dirección volteé, y pude ver al infortunado amigo dando un último suspiro. Sentí pena por él… pero una rabia incontenible se apoderó de mi mente y pateé el cadáver que ya no pudo sentirme.Barriendo una lágrima insolente regresé hasta mi puerta. ¿Por qué el miedo de todo me había arrebatado la suerte de tener compañía? No era un perro lo que había soñado, no era por supuesto lo que le pedía a la vida. Siempre un compañero con quién hablar de todo y con quién reír de nada habría sido mejor que eso… o una mujer amante que me encerrara en sus brazos habría sido el paraíso… pero una simple mascota se había arrastrado hasta mi puerta como una ofrenda a esa soledad que ya se había vuelto sagrada… y ni siquiera eso había podido conservar.Recargado en el interior de mi puerta, sollocé con la furia callada de un niño que pierde un dulce, y sequé mis ojos con fuerza para dormir y olvidar esa noche maldita.No pude ni recostarme: una vez que alcé mis ojos secos hacia el fondo de mi cuarto, la muñeca sonreía y me miraba desde el azul celeste que brillaba en sus orbes de porcelana

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20/05/08

Tres segundos

Dicen que el presente dura tres segundos,
demasiado largo para un instante,
demasiado corto para los buenos momentos.
¿Podemos imaginarnos la vida sin el transcurrir del tiempo?
En un tramo de hechos, vivencias, conductas, remembranzas,
aventuras o desventuras, el presente está formado de intervalos
que se esfuman en un abrir y cerrar de ojos.
Aún así lo desafiamos y podemos darnos el lujo de esperar
quién sabe qué cosas, aguardamos como si el tiempo pudiera
detenerse o demorarse, nosotros podemos hacer una pausa,
pero el presente nunca descansa y se sigue de largo,
como un ser vivo que se mantiene en movimiento para subsistir.

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10/04/08

Arte


El arte es como un juego de apariencias
la visión que interpreta lo tangible
cuando el loco manifiesta su esencia
su universo rebasa lo sensible.
Son formas que se crean de la nada
tienen volúmen, ritmo y simetría
nos dan una experiencia inexplorada
el color, el sonido y la poesía.

División entre lo real y lo abstracto
son percepciones según el momento
otorgar el significado exacto
es lo que a la obra le da sustento.

Respuesta irreal a un mundo imperfecto
donde el artista será el arquitecto.

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15/03/08

Prólogo para mi cuaderno de apuntes


Este cuaderno te acompañará en tus buenos y malos momentos,
aquí podrás volcar lo que gira en tus pensamientos y lo que te inquieta.
Cuéntale todo, manifiesta tus ideas, si tienes dudas,
acude a él no importa si tienes preocupaciones o estás alegre, siempre tómalo en cuenta, el te ayudará a despejar la mente, aún si lloras, ríes, estás solo o acompañado.
No escatimes palabras, utiliza todas las que puedas, cámbialas si gustas, has este cuaderno indispensable, no tienes que ser su amigo si lo prefieres pero nunca lo abandones, que esté cerca de tí a partir de este momento,escribe, borra y repítelo si es necesario, dile la verdad, también miéntele, se puede hacer si eres honesto contigo, haz tus reglas o rómpelas si conviene, cuando sea preciso retractarse hazlo, tampoco esperes que vaya a darte todo, sólo te ayudará si haces un esfuerzo.
Te llevará a donde quieras y más todavía, conviertelo en tu compañero y socio
pero tampoco te confundas, si no pones de tu parte, no te responderá,dale movimiento y aliméntalo.
Hazlo sentirse útil, deja que te sugiera, te corrija, que se equivoque contigo,
aprendan juntos, él será tu apoyo pero no incondicionalmente, debes trabajar
por ello, es voluble y quizá algunas veces te sea difícil coincidir con él pero
no te preocupes, es para ayudarte a poner en orden tus ideas y las puedas reflejar. Cuenta con él para descifrar tus sueños o pesadillas, también te hará preguntas,respóndele sin miedo no importa si estás desorientado, poco a poco irás
encontrando el camino, algunas veces se desviarán pero no te asustes,
nadie dijo que la ruta más corta es la mejor, a donde vayas no lo sueltes,
que sea tu acompañante, no renuncies a él, si se pone difícil, insiste,
si te desalientas él te abandonará.

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28/02/08

Entre el verso y la música

Al cruzar entre el tiempo y cadencia
van los dedos trazando la escala
como sombra oculta en la nada
no hay aplausos, sólo indiferencia.

Se pierde sensible a sus notas
acostumbrado siempre al olvido
la nostalgia por lo que no ha sido
viene arrastrando una canción rota.

Se ha bebido la vida de prisa
alimenta sus noches y anhelos
mas la suerte ignoró sus desvelos
ni siquiera le dió una sonrisa.

Si lograra contar una historia
tanto tiempo siguiendo quimeras
cómo encontrar la frase certera
que pudiera llevarlo a la gloria.

Señalando el compás que lo mece
se concentra en su melodía
tan triste como él su armonía
en acorde menor languidece.

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